Dio comienzo la #Euro12 en Polonia y Ucrania. Con una
ceremonia de apertura corta, de apenas 20 minutos, pero es que no se espera más de estos actos de bailes y saltos acrobáticos en el que los países anfitriones se gastan un
dineral y realmente sirve de poco, el personal quiere ver fútbol y a esa hora está deseando que empiece a correr
el balón en lugar de ver el espectáculo de colores que siempre nos muestran.
Comenzó la #Euro12 con un partido
entre uno de los equipos anfitriones, Polonia, enfrentándose a la Grecia campeona hace unos años y que dio pocas muestras de poder repetir éxito. El partido al inicio fue un monólogo por parte de los polacos que no querían dejar escapar la oportunidad de ganar al, seguramente,
rival más débil del grupo. Así a los 17 minutos un perfecto
cabezazo de Lewandowski, el mejor de los suyos, ponía por delante en el marcador a su equipo, una selección que daba la imagen de querer fulminar pronto el partido
con desdoblamientos y acercamientos al área cada vez más peligrosos, ante la lentitud de los Helenos que veían poco el balón. Fue en ese momento, el
minuto 44 de partido con la injusta expulsión
de Papastathopoulos por una falta tan leve que no mereció la primera amarilla y una segunda tarjeta en una jugada en
la que no era ni falta, pero el árbitro español Velasco Carballo se quería
erigir en protagonista, mostrando el nivel del arbitraje patrio, donde los
colegiados quieren ser tan estrellas como los jugadores, desquiciando a los
griegos que estaban viendo como un arbitraje casero les quitaba sus opciones,
tampoco es que hicieran mucho en la primera parte, y ponía el partido muy de cara a los polacos.
Pero la segunda parte fue lo contrario de lo que se
esperaba, la entrada de Salpingidis por parte del combinado griego y la extraña actitud de los polacos entregando el balón al equipo que jugaba con diez, hizo que viéramos un partido totalmente distinto al que preparaba el
guión con el protagonista
principal siendo el árbitro. Empezó a mover con un poco más de criterio el balón Grecia, aunque con la lentitud acostumbrada, y fruto de
ello en una buena jugada, ayudada por el error del portero local, hizo que
Grecia empatara el encuentro gracias a Salpingidis, corría el minuto 51 y todo estaba por decidir. Entonces Polonia
quiso otra vez el balón y propuso algo de juego, el
partido se igualó en jugadores tras el penalti
que hizo Szczesny al llegar tarde a un balón. Ahí salió la imagen del portero
suplente de Polonia Tyton, que le paro el penalty a Karagounis, el mejor
jugador del partido a pesar de su error. Y se acabó el partido, un gol anulado a Grecia y la aparición del delantero del Borussia Lewandowski por parte de los
polacos que lo intentaron, pero ya sin fortuna.
Un partido en el que lo peor fue la actuación del único español sobre el terreno de juego, pero ese es el nivel y así son nuestros árbitros.
El segundo encuentro de la jornada se presentaba de entrada
más atractivo. La dos
selecciones, a priori, favoritas del grupo saltaban al césped, Rusia y la República Checa no decepcionaron
en un principio. El juego fluía y se mostraba más entretenido que el anterior. Los checos intentaban atacar
y los rusos, aprendiendo de errores del pasado, los dejaban hacer esperándolos al contragolpe. Así
fue como en una jugada en la que Kerzhakov, muy activo el tiempo que estuvo en
el campo, disparó al palo y el rechace lo
recogió Dzagoev para anotar el primer
gol de su cuenta. Rusia seguía a lo suyo y tras otra buena
jugada Shirokov picó el balón ante un Cech que no pudo hacer nada.
Así llegamos al descanso, tras la
reanudación los checos tuvieron su
premio marcando Pilar el gol que acortaba distancias. Pero Chequia tiene muy
poco, no es la selección que deslumbró en otras Eurocopas, sólo Rosicky y Plasil llevaban
peligro, contando con la aparición del lateral Gebre Selassie
que inquietó mucho por su banda y lanzó un trallazo que hubiera merecido el gol. A partir de ese
momento empezó Kerzhakov a fallar más de la cuenta y dejó su sitio a Pavlyuchenko que
rompió el partido. Le dio en un pase
medido y con mucha clase a Dzagoev para que marcara su segundo gol y después el mismo se inventó un caracoleo que coló por la escuadra de un Cech que ayudó mucho a que el Chalsea fuera campeón de Europa, pero ayer recibió
un severo correctivo.
Pero ni Dzagoev ni Pavlyuchenko, Rusia es Arshavin. Lo hace todo y lo hace bien, está ante su oportunidad en un gran evento y lo sabe, se ha
preparado a conciencia para ello y su selección
lo agradece, ha madurado y se echa el equipo a la espalda. Rusia no quiere
quedarse en la semifinales como hace cuatro años,
va a por el título y ayer presentó su candidatura, a base de fútbol
y goles.
Para hoy dos partidos en un grupo terrorífico. Holanda contra Dinamarca y Alemania con Portugal, ahí es nada.














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