Si lees esto, descuida, no hemos conseguido hablar con Pep Guardiola. Sin embargo, la realidad es que tenemos una entrevista suya realizada por Eurosport. Dista mucho de su imagen actual, aunque sirve para conocerle más en profundidad. De aquella era jugador y vivía en Qatar. Una experiencia inolvidable, como él mismo describe. Sin embargo, lo único que parece importar en la actualidad es que anuncie su renovación por el FC Barcelona.
Pep Guardiola habla a menudo de la planificación para el próximo ejercicio. No comenta nada, sin embargo, de su situación particular, y si en un último intento se le pregunta directamente, responde con evasivas, como si le disgustara hablar de sí mismo o no hubiera necesidad, reiterativo en su cantinela: "necesito tiempo para decidir mi futuro". Nadie le sonsaca, ni Sandro Rosell, ni Josep María Orobitg, ni sus colaboradores más cercanos a su entorno.
A finales de noviembre, Pep Guardiola hizo saber a responsables de club que no iba a seguir como entrenador del FC Barcelona. No se lo tuvieron en cuenta porque entendieron que su decisión era coyuntural, producto de su desgaste, debilitado aún más por la enfermedad de Tito Vilanova. Andoni Zubizarreta le concedió margen para recapacitar. El entrenador se tomó al pie de la letra la concesión y hoy todavía le da vueltas a este asunto.
"La cosa es más sencilla", argumenta una de las personas que más influyen en el técnico. Pep Guardiola se exige ser el mismo entrenador que debutó en 2008 y, más que respuestas, encuentra preguntas. Mantiene la misma vocación y, a cambio, puede que haya perdido fuerza, ingenuidad y naturalidad, condicionado por el desgaste y la necesidad de motivarse en un escenario y unas condiciones conocidas, víctima de su propia dedicación y perfeccionismo.
"Tengo a los mejores jugadores. Jamás dudaré de ellos, sino de mi capacidad para sacarles lo mejor". La mayor preocupación de Pep Guardiola, que nunca cuestionó a su equipo, es saber cómo han envejecido los técnicos que han triunfado siendo tan jóvenes. Desoye a los que le acusan de un intento de desertar en un momento de apuro y, aunque le irrita el impacto y la influencia que ha tenido el modelo José Mourinho, niega que se sienta desamparado.















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