Tenemos una selección que es campeona del mundo de fútbol, pero realmente lo demuestra en determinadas ocasiones, tampoco es plan de exponerlo siempre. Ya saben, el público se acostumbra y luego, ¿quién los desacostumbra?
Nos hemos habituado a relajarnos cuando de un amistoso se trata. En los partidos oficiales no hay quien le tosa a la selección, pero en los amistosos, ¡ay los amistosos! Nos ponemos el traje de humildad y nos dejamos avasallar por cualquiera.
La mala racha empezó justo tras el Mundial, un mes después de ganar el más prestigioso de los trofeos en Sudáfrica. España se fue a México a celebrar un partido contra el país centroamericano para dejarse allí parte del prestigio. Pero fue en el siguiente partido amistoso, ante Argentina, donde ya dejo todo el pudor a un lado y sacó el traje de amistosos que no ha vuelto a dejar. Desde ese partido, los amistosos no han vuelto a ser lo mismo.
En los partidos oficiales, la selección es aquél equipo que ganó el Mundial, gana con solvencia los partidos, hace disfrutar al público y no tiene rival que se le acerque en la clasificación. Los gana todos y contra todos.
Así que dejémoslo claro, no es un debate sobre si la selección debe jugar siempre igual o debe hacer cambios en su forma de juego dependiendo de los jugadores o el rival, no se trata de entrar en debates estériles sobre eso, ya que lo que nos ha llevado a ser campeones de todo y envidiados por todos por la forma de jugar no admite debate, simplemente ocurre que "España no es selección para amistosos".
José Cabello | @Sin_Voces















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