A falta de una jornada para acabar la Liga, el Málaga ha alcanzado la permanencia de forma matemática. Momentáneamente, además, ocupa la novena plaza en la clasificación. Un sueño hecho realidad si tenemos en cuenta dónde ha vivido el equipo la mayor parte del campeonato: dejaba el farolillo rojo solo para ser penúltimo o antepenúltimo.
A Pellegrini le costó remontar el vuelo. Y es que no es fácil hacer una pretemporada en enero y reajustar un mermado equipo que no jugaba a nada. Los fichajes de verano han sido un absoluto fracaso (excepto Kris, Rondón y Seba). Los de invierno mejoraron sustancialmente el nivel. El juego mejoró y la mano de Pellegrini se hizo notar.
Pero sería injusto no destacar a un hombre por encima del resto, y con el permiso del meta Willy Caballero. Se trata de Júlio César Baptista. El brasileño fue el fichaje más mediático y el que congregó a más personas. Fue la primera presentación multitudinaria de La Rosaleda. Vino a echarse el equipo a la espalda, pero una inoportuna lesión le dejó fuera muchos partidos.
Volvió en el momento adecuado y la salvación del Málaga es, en gran parte, culpa suya. Nueve goles en once partidos. Baptista ha dado el 200%. Su sobreesfuerzo le ha costado una contractura muscular que le impedirá cerrar el curso ante el Barcelona. Pero La Rosaleda no se olvidará de su Bestia, aunque no se vista de corto. "Julio Baptista, la la la la... Julio Baptista, la la la la..." volverá a retumbar en esa Curva.
Al César, lo que es del César.















1 comentarios:
Menudo paquete el Baptista, el bueno es Maresca.
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