lunes, 10 de enero de 2011

Portugal márchate, Preciado quédate

El Sporting consiguió empatar en el último minuto, con un gol de cabeza de Diego Castro, un partido loco en el que pasó de todo tanto en el césped como en las gradas. El público de El Sardinero cargó contra Portugal durante toda la segunda mitad pese a ir por encima en el marcador, mientras que se escucharon gritos en favor del querido Manolo Preciado. 

En la primera mitad, el respeto entre ambos equipos se vio palpado en el juego y apenas hubo ocasiones claras de gol. La tuvo Bolado con un gran disparo desde fuera del área que se estrelló en el palo y, posteriormente, Barral de cabeza tras un córner botado por Jose Ángel. Sin embargo, quien si acertó fue el bueno de Gregory, aunque en la portería equivocada. Centro desde la derecha de Kennedy, remate de Bolado de cabeza y Gregory la introduce en su propia portería. Se adelantaba el Racing antes del descanso y el partido parecía estar controlado, pero en la segunda parte todo cambió. Pero antes, se produjo un gesto muy desagradable de José Ángel, el lateral del Sporting, que se encaró con el público y lanzó un pelotazo contra la grada que impactó en la cabeza de una mujer que tuvo que ser atendida por los servicios médicos. El árbitro, desde mi punto de vista, debió expulsarlo pero tan sólo le mostró tarjeta amarilla. 

El Sporting salió de los vestuarios enchufado, con fuerza y ganas. Empezó a atacar sin piedad al Racing y comenzó la locura. Preciado dio entrada a De las Cuevas y Sangoy y Portugal respondió con la locura de la tarde. Metió a Adrián y a Christian y los colocó de... bueno, aún no se sabe donde los colocó. La escena en el Sardinero fue dantesca. Serrano, que entró también en la segunda mitad, gritaba desesperado a Christian en mitad del choque: "pero tú, ¿de qué juegas? ¿ahí no voy yo?". Para colmo, Adrián se estorbaba una y otra vez con el desubicado Christian. El caos táctico del Racing sumado a los clamorosos fallos de Adrián y Rosenberg de cara a puerta, animaron al Sporting que encontró su premio en el último minuto del partido gracias a un gran gol de Diego Castro de cabeza.

La locura del choque era tal que la afición terminó desquiciada, pidiendo la cabeza de Portugal, cuyo equipo está a 7 puntos del descenso, y animando al bueno de Manolo Preciado, que se mantiene en puestos de descenso. " Portugal márchate, Preciado quédate", así rezaba la afición. Incongruencia final para un partido absurdo.

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