Se presumía un once inédito desde que Pellegrini se sentara en el banquillo, con la vuelta de Rubén y Rondón. Pero en ninguna de las previas se anticipó lo que el chileno dispuso en el césped del Iberostar Estadi. El doble pivote lo formaron Recio e Iván González, hasta entonces, relegado al ostracismo y con el cartel de salida en la frente de cara a una cesión en el mercado invernal.
No le salió del todo bien el experimento. Ni Iván es centrocampista ni se desenvolvió bien. No creó juego aunque tampoco destruyó. Sin embargo, poco se le puede achacar al entrenador, ya que no tiene demasiadas opciones de garantías. El balón casi siempre fue blanquiazul, pero demasiados errores condenaron al equipo, tanto en la parcela ofensiva, como en la defensiva.
Un error garrafal de Eliseu desemboca en una buena combinación entre el Chori y Webó, que culmina en gol. Lo mismo sucedió minutos después, alternando los protagonistas para que marque Chori. Poco pudo hacer Rubén, ante los errores tan grandes de la defensa.
La peor parte del Málaga tuvo la imagen de Eliseu, que rubricó el peor partido que se le recuerda. Incluso, al final, falló un penalti. La parcela ofensiva llevó más peligro con Seba Fernández, apoyado en todo momento por un Rondón que completó los 90 minutos a pesar de volver de lesión.














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