jueves, 14 de octubre de 2010

LA TRONERA DEL PISUERGA –EUGENIO JOSÉ GASCÓN NEGRO

“Miren ustedes por dónde…”

Al hablar del deporte nos tenemos que centrar necesariamente en los deportistas, algunos de ellos alcanzan la fama soñada y se convierten en referentes mediáticos y sociales. Esto es el lado alegre y lúdico del deporte, pero detrás de estos referentes están los llamados “juguetes rotos”.

Por desgracia, el lado oscuro del deporte abunda más de lo que sería deseable para la sociedad. En este modesto artículo vamos a hacer hincapié en varios casos de deportistas que habiendo alcanzado la añorada fama –por avatares de la vida-, han caído en el ostracismo más absoluto. Estamos hablando de “gigantes con pies de barro”.
Si analizamos el tema, nos damos cuenta que estos deportistas poseen unas características comunes: una juventud o adolescencia difícil, -en su mayoría-,  de origen humilde, con bajo nivel cultural, en resumidas cuentas, son “carne de cañón” para protagonizar este tipo de aconteceres.
Desgraciadamente, este problema no afecta a una especialidad deportiva en concreto, sino que el virus es interdisciplinario: fútbol, baloncesto, ciclismo, waterpolo, boxeo, etc., son claros exponentes de la realidad social mundial. 
Todos sabemos que desde la nada, si llegas a la cima, no importa cómo haya sido el camino, el logro siempre es satisfactorio; lo difícil es mantenerse en ella –si por infortunio-, se vuelve a la senda inicial, es decir, la nada, es cuando se produce la tragedia personal del héroe social que entre todos hemos creado.
Los casos de “juguetes rotos” más conocidos son los siguientes: Maradona, Julio Alberto, Paul Gascoigne, Adriano, Garrincha (fútbol); Urtain, Poli Díaz, Carlos Monzón (boxeo); Jesús Rollán, Pedro García Aguado (waterpolo); Pantani, Chava Jiménez, Ocaña (ciclismo) y un largo etcétera de deportistas de élite han pasado por situaciones penosas al no asimilar la fama en su momento.
  Los motivos de estas situaciones son variopintos: desde las drogas y el alcohol hasta situaciones depresivas y familiares que han llevado en ocasiones al suicidio del deportista en cuestión. En la mayoría de los casos, las situaciones son irreversibles, pero con fuerza de voluntad y espíritu de superación, existen deportistas que han podido salir de lo hondo del pozo en el que estaban metidos, tales son los casos del waterpolista Pedro García y el futbolista Julio Alberto… ¡¡¡Bravo por ellos!!!

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